Tomar café cada mañana podría estar relacionado con algo mucho más interesante que mantenerse despierto. Una investigación publicada en la revista científica Nature Microbiology ha encontrado una relación entre el consumo habitual de café y determinadas bacterias que viven en nuestro intestino. El estudio, realizado con datos de 22.867 participantes y complementado con información de miles de personas más, ha despertado un renovado interés por los posibles efectos del café sobre la microbiota intestinal.
El café podría cambiar la composición de las bacterias intestinales
Durante años, el café ha sido estudiado por sus efectos sobre la concentración, el metabolismo y la salud cardiovascular. Sin embargo, los investigadores también están prestando atención a su relación con el sistema digestivo. El intestino alberga billones de microorganismos que participan en la digestión, el aprovechamiento de nutrientes y distintas funciones del organismo. A este conjunto se le conoce como microbiota intestinal.
El estudio, publicado originalmente en noviembre de 2024 y que ha vuelto a recibir atención mediática en octubre de 2026, analizó la relación entre los hábitos alimentarios y las bacterias intestinales. Los investigadores observaron que las personas que bebían café presentaban una composición microbiana diferente a la de quienes no lo consumían. Entre más de 150 alimentos estudiados, el café destacó por su asociación con la microbiota.
La bacteria que llamó la atención de los científicos
Uno de los descubrimientos más interesantes está relacionado con una bacteria llamada Lawsonibacter asaccharolyticus. Aunque su nombre resulta complicado, el hallazgo es relativamente sencillo de entender: esta bacteria aparecía con mayor abundancia entre las personas que consumían café habitualmente.
Los investigadores también realizaron experimentos de laboratorio y comprobaron que añadir café al medio de cultivo podía estimular su crecimiento. Esto sugiere que algunos componentes de la bebida podrían favorecer directamente a determinados microorganismos intestinales.
No obstante, todavía no se ha demostrado que aumentar esta bacteria produzca por sí mismo mejoras clínicas en la salud. La investigación identifica una relación biológica importante, pero no permite afirmar que el café prevenga o cure enfermedades intestinales.
¿Por qué el café puede influir en el intestino?
El café contiene numerosas sustancias naturales además de la cafeína. Entre ellas destacan los polifenoles, especialmente los ácidos clorogénicos, que pueden interactuar con los microorganismos intestinales.
Cuando estos compuestos llegan al aparato digestivo, algunas bacterias participan en su transformación. A su vez, los productos de ese metabolismo pueden estar relacionados con otras funciones del organismo.
En el estudio se identificaron asociaciones entre el consumo de café, determinadas bacterias y sustancias presentes en la sangre, como el ácido quínico y algunos de sus derivados. Los investigadores consideran que estos resultados pueden ayudar a comprender mejor cómo responde la microbiota a los alimentos que consumimos diariamente.
¿El café descafeinado también tiene efectos?
Una de las preguntas más interesantes es si estos resultados dependen de la cafeína. La investigación encontró asociaciones relacionadas con el consumo tanto de café normal como de descafeinado.
Esto indica que la cafeína no sería la única sustancia implicada. Los polifenoles y otros compuestos presentes en ambos tipos de café podrían desempeñar un papel importante.
Por tanto, las personas que prefieren el descafeinado no necesariamente quedan fuera de esta relación entre café y microbiota. Sin embargo, todavía hacen falta estudios que determinen qué componentes son los responsables y si las diferencias observadas se traducen en beneficios reales para la salud.
¿Cuántas tazas de café hay que tomar al día?
El estudio no establece una cantidad exacta de café que deba consumirse para mejorar la microbiota. Su objetivo principal fue investigar asociaciones entre el consumo habitual y las bacterias intestinales, no recomendar una dosis terapéutica.
Los investigadores compararon distintos niveles de consumo y observaron diferencias especialmente claras entre quienes no bebían café y quienes sí lo hacían. Eso no significa que beber cinco tazas sea necesariamente mejor que beber una o dos.
La tolerancia a la cafeína varía de una persona a otra. Algunas personas pueden experimentar nerviosismo, palpitaciones, dificultades para dormir o molestias digestivas incluso con cantidades moderadas.
Para la mayoría de los adultos sanos, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria considera que una ingesta de hasta 400 miligramos diarios de cafeína, repartidos durante el día, generalmente no plantea problemas de seguridad. Esta cifra no es una recomendación para consumir esa cantidad y no se aplica de la misma manera a embarazadas o personas con determinadas condiciones médicas.
¿El café ayuda a combatir la inflamación intestinal?
La relación entre café, microbiota e inflamación es un campo de investigación prometedor, pero todavía quedan preguntas importantes por responder.
Algunos microorganismos intestinales participan en la producción de sustancias que intervienen en el funcionamiento del colon. También existen investigaciones sobre los posibles efectos antioxidantes de determinados compuestos del café.
Sin embargo, no sería correcto afirmar que beber café reduce necesariamente la inflamación intestinal o que sirve como tratamiento para enfermedades digestivas. Los resultados del estudio no demuestran esos efectos clínicos.
Las personas con gastritis, reflujo, síndrome del intestino irritable u otras molestias digestivas deben valorar su tolerancia individual, ya que el café puede empeorar determinados síntomas.
¿Es mejor tomar café solo o con leche?
El estudio no demuestra que el café solo sea superior al café con leche para favorecer la microbiota. Los investigadores observaron que la asociación con el consumo de café era mucho más marcada que la de algunos ingredientes que suelen añadirse a la bebida.
En la práctica, la elección depende de las preferencias y necesidades de cada persona. Añadir leche no significa eliminar automáticamente los compuestos naturales del café.
En cambio, consumir grandes cantidades de azúcar añadido puede aumentar innecesariamente la ingesta calórica. Para quienes toman varias tazas al día, reducir el azúcar puede ser una decisión razonable dentro de una alimentación equilibrada.
¿Qué otros alimentos favorecen la microbiota intestinal?
Aunque el café despierta interés científico, no es el único alimento relacionado con la composición de la microbiota. Una alimentación variada y rica en fibra continúa siendo una de las recomendaciones más sólidas para cuidar la salud digestiva.
Las legumbres, frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y semillas aportan fibras y compuestos que pueden ser utilizados por diferentes microorganismos intestinales. Algunos alimentos fermentados, como el yogur o el kéfir, también pueden formar parte de una dieta saludable.
Lo importante es comprender que la microbiota no depende de un único producto. Su composición está influida por la alimentación habitual, los medicamentos, la edad, el estilo de vida y numerosos factores individuales.
Qué significa realmente este descubrimiento
La investigación aporta una nueva pieza al conocimiento sobre la relación entre alimentación y salud intestinal. El café, una de las bebidas más consumidas del mundo, parece mantener una asociación especialmente marcada con determinados microorganismos.
El hallazgo resulta interesante porque los investigadores no se limitaron a observar datos de miles de participantes. También realizaron experimentos que mostraron cómo el café podía estimular el crecimiento de una bacteria concreta en condiciones de laboratorio.
Sin embargo, todavía no sabemos si esa modificación de la microbiota produce beneficios clínicos directos ni qué cantidad de café sería necesaria para conseguirlos.
La conclusión es clara: el café puede influir en el ecosistema bacteriano del intestino, pero eso no significa que sea un tratamiento digestivo. Para quienes disfrutan de una taza diaria y la toleran bien, esta investigación añade un motivo científico para seguir estudiando una bebida que forma parte de la vida cotidiana de millones de personas.
Fuente científica principal: estudio publicado en Nature Microbiology en 2024, «Coffee consumption is associated with intestinal Lawsonibacter asaccharolyticus abundance and prevalence across multiple cohorts». Consultar la investigación original.




