El tiempo en España podría experimentar un cambio importante durante los próximos días.
Después de un comienzo de otoño marcado por temperaturas extraordinariamente altas para finales de septiembre, los modelos meteorológicos empiezan a dibujar un escenario completamente diferente: lluvias, tormentas, descenso de las temperaturas y la aproximación de una profunda borrasca atlántica que podría experimentar un proceso de ciclogénesis explosiva.
El término ha empezado a dispararse en las búsquedas en España y puede sonar alarmante.
Pero ¿qué significa realmente una ciclogénesis explosiva? ¿Va a producirse sobre España? ¿Cuándo llegará la borrasca? ¿Qué zonas podrían recibir más lluvia y viento?
Esto es lo que sabemos hasta ahora.
¿Qué está pasando con la ciclogénesis explosiva?
Las últimas previsiones apuntan a la formación y rápida profundización de una borrasca en el Atlántico durante los primeros días de la próxima semana.
Según la previsión publicada el 24 de septiembre por Eltiempo.es, la borrasca podría profundizarse rápidamente entre el lunes y el martes.
Ese proceso es precisamente lo que se conoce como ciclogénesis explosiva.
Sin embargo, hay una diferencia importante que conviene aclarar desde el principio.
Actualmente los modelos no indican que el centro de esa profunda borrasca vaya a impactar directamente contra España.
La trayectoria prevista llevaría el núcleo de la borrasca hacia latitudes más septentrionales.
España recibiría principalmente los frentes asociados al sistema, capaces de dejar lluvias, viento y oleaje.
Por tanto, hablar de una ciclogénesis explosiva no significa que toda España vaya a sufrir un temporal extremo.
¿Qué es exactamente una ciclogénesis explosiva?
El nombre puede parecer mucho más dramático de lo que realmente describe.
Una ciclogénesis es simplemente el proceso de formación o intensificación de una borrasca.
Se considera explosiva cuando esa intensificación se produce con extraordinaria rapidez.
En nuestras latitudes suele utilizarse como referencia una caída de la presión atmosférica en el centro de la borrasca de aproximadamente 24 hectopascales en 24 horas, aunque el criterio técnico exacto depende de la latitud.
Cuando la presión cae tan rápidamente, la borrasca puede intensificarse en muy poco tiempo.
Eso puede generar vientos fuertes, frentes activos, oleaje importante y precipitaciones intensas en las regiones afectadas.
No se trata de una explosión.
Tampoco es un huracán.
Es un proceso meteorológico de intensificación muy rápida de una borrasca.
¿Cuándo podría formarse?
La situación todavía está evolucionando y faltan varios días, por lo que los modelos pueden modificar tanto la intensidad como la trayectoria prevista.
Actualmente, la atención está puesta especialmente en el periodo comprendido entre el lunes 28 y el martes 29 de septiembre.
La borrasca podría experimentar su rápida profundización durante esas jornadas en el Atlántico.
Después, uno de sus frentes asociados se aproximaría a la Península.
Las primeras lluvias relacionadas con el cambio de patrón, sin embargo, pueden comenzar antes.
Durante el fin de semana una vaguada procedente del Atlántico empezará a incrementar la inestabilidad sobre España.
El domingo empezará a cambiar el tiempo
El cambio no llegará de golpe.
Durante el fin de semana comenzará a avanzar una vaguada atlántica que favorecerá un aumento de la inestabilidad.
A partir del domingo ya podrán producirse algunas precipitaciones y comenzará un descenso de las temperaturas en diferentes regiones.
El lunes la inestabilidad aumentaría.
Las previsiones actuales contemplan chubascos y tormentas en numerosas zonas de la Península.
Algunas podrían ser localmente fuertes en puntos de Galicia, Extremadura y el oeste de Andalucía.
Será el comienzo de una semana que podría presentar un tiempo mucho más otoñal que el registrado durante los últimos días.
El martes llegará el frente atlántico
El martes 29 aparece actualmente como una de las jornadas clave.
Mientras la vaguada avanza sobre la Península, podrían desarrollarse chubascos en el nordeste, especialmente en zonas de Cataluña, Aragón y la Comunidad Valenciana.
Al mismo tiempo, un frente atlántico asociado a la profunda borrasca entraría por Galicia.
Este frente podría ser bastante activo.
Después avanzaría hacia el interior peninsular.
Entre el miércoles y el jueves las precipitaciones podrían extenderse por buena parte del territorio español.
¿Qué zonas podrían verse más afectadas?
Con la información disponible actualmente, Galicia aparece como una de las primeras comunidades que recibiría los efectos del frente asociado a la borrasca.
La lluvia entraría desde el Atlántico durante el martes.
Además, la profunda borrasca podría generar viento fuerte de componente sur y un aumento significativo del oleaje.
El litoral gallego y otros puntos del Cantábrico podrían notar especialmente el estado de la mar.
Pero Galicia no sería la única región afectada.
Durante los días anteriores y posteriores pueden registrarse precipitaciones en numerosos puntos de España debido a la combinación de la vaguada y los diferentes frentes atlánticos.
Galicia
Será una de las zonas que habrá que seguir más atentamente.
El lunes ya podrían producirse chubascos localmente fuertes.
El martes llegaría el frente atlántico asociado a la borrasca y posteriormente podrían aumentar tanto el viento como el oleaje.
Extremadura y Andalucía
El lunes podrían producirse chubascos y tormentas.
Las previsiones actuales no descartan episodios localmente fuertes en Extremadura y en zonas del oeste de Andalucía.
La distribución exacta de las precipitaciones dependerá de cómo evolucione la vaguada.
Cataluña, Aragón y Comunidad Valenciana
Durante el martes podrían desarrollarse chaparrones en diferentes puntos del nordeste y del Mediterráneo.
Cataluña, Aragón y la Comunidad Valenciana aparecen entre las regiones donde podría aumentar la actividad tormentosa.
El resto de la Península
Entre miércoles y jueves el frente podría cruzar progresivamente España.
Esto permitiría que las precipitaciones alcanzaran numerosas zonas del territorio.
A varios días vista todavía existe incertidumbre sobre la cantidad de lluvia que recibirá cada región.
Por eso será importante seguir las actualizaciones meteorológicas conforme se acerque el episodio.
También llegará un descenso importante de las temperaturas
La lluvia no será el único cambio.
España viene de un periodo extraordinariamente cálido.
AEMET ha confirmado que el verano de 2026 fue el más cálido registrado en España desde al menos 1869 y que las temperaturas propias del verano se prolongaron durante la primera mitad de septiembre.
Durante estos últimos días de septiembre todavía se están alcanzando valores cercanos a los 40 grados en algunas zonas del suroeste.
Pero el patrón empieza a cambiar.
El sábado comenzarán algunos descensos en el norte y este peninsular.
El domingo la bajada se extenderá a más regiones.
Y entre lunes y miércoles las temperaturas podrían bajar de manera prácticamente generalizada.
¿Llegará por fin el frío?
No exactamente.
Aunque el descenso puede ser considerable respecto a las temperaturas actuales, eso no significa que España vaya a entrar repentinamente en un episodio de frío.
En numerosas regiones las temperaturas seguirán siendo relativamente altas para finales de septiembre.
La diferencia es que se acercarán progresivamente a valores mucho más normales para la época.
Según las previsiones actuales, el martes las máximas podrían quedar por debajo de los 30 grados en buena parte del país.
Todavía podrían alcanzarse entre 30 y 33 grados en algunas zonas de Andalucía, Extremadura, Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña, Baleares y el valle del Ebro.
El miércoles podría producirse un nuevo descenso.
¿Habrá viento fuerte?
Es otra de las consecuencias que se están vigilando.
La presencia de una profunda borrasca en el Atlántico puede generar un importante gradiente de presión.
Según los modelos actuales, esto favorecería vientos del sur especialmente a partir del martes.
Galicia y el Cantábrico serían nuevamente algunas de las zonas donde más se podrían notar sus efectos.
La intensidad concreta dependerá de la profundidad final de la borrasca y, sobre todo, de su trayectoria.
Una variación de algunos cientos de kilómetros puede cambiar considerablemente los efectos sobre España.
¿Habrá fuerte oleaje?
También es posible.
Una borrasca profunda sobre el Atlántico puede generar grandes áreas de viento intenso sobre el océano.
Eso permite que se formen olas que posteriormente alcanzan las costas aunque el centro de la borrasca se encuentre bastante lejos.
Las previsiones actuales apuntan a que Galicia y diferentes puntos del Cantábrico podrían experimentar un aumento importante del oleaje.
Será necesario esperar a que el episodio esté más próximo para conocer la altura prevista de las olas y los posibles avisos meteorológicos.
¿Debemos preocuparnos por la palabra “explosiva”?
No por el nombre en sí.
“Ciclogénesis explosiva” es un término meteorológico que describe la rapidez con la que se intensifica una borrasca.
No significa automáticamente que vaya a producirse una catástrofe.
Algunas ciclogénesis explosivas pueden generar temporales muy importantes.
Otras ocurren lejos de la Península y sus consecuencias en España son mucho más limitadas.
De hecho, AEMET ha documentado anteriormente borrascas que experimentaron procesos de ciclogénesis explosiva mientras se desplazaban hacia las islas británicas, enviando sus sistemas frontales hacia España.
Por eso lo verdaderamente importante no es únicamente saber si existe ciclogénesis explosiva.
Hay que conocer dónde se forma la borrasca, cuál será su trayectoria y a qué distancia pasará de España.
¿Será una borrasca de gran impacto?
Todavía es pronto para afirmarlo.
Las borrascas de gran impacto que afectan al suroeste europeo pueden recibir un nombre oficial dentro del sistema coordinado entre los servicios meteorológicos de España, Portugal, Francia, Bélgica, Luxemburgo y Andorra.
A estas alturas, lo importante es seguir la evolución de la previsión.
Los modelos actuales indican que la borrasca se profundizaría rápidamente en el Atlántico y posteriormente enviaría frentes hacia España.
Pero la predicción todavía puede cambiar.
Del calor casi veraniego a las lluvias
El episodio resulta especialmente llamativo por el contraste.
España acaba de vivir un verano excepcionalmente largo y cálido.
AEMET señala que el verano meteorológico de 2026 fue extremadamente cálido y que las precipitaciones fueron también muy escasas. Solo los veranos de 1994 y 2016 fueron más secos.
Ahora la circulación atlántica podría empezar a ganar protagonismo.
Primero llegará una vaguada.
Después aumentarán los chubascos y las tormentas.
Y posteriormente podrían entrar varios frentes desde el Atlántico.
La borrasca sometida a una posible ciclogénesis explosiva formaría parte de este cambio de patrón.
¿Qué podemos esperar la próxima semana?
Si las previsiones actuales se mantienen, la evolución aproximada sería la siguiente.
Durante el domingo 27 aumentará la inestabilidad y comenzará a descender la temperatura en numerosas zonas.
El lunes 28 podrían producirse chubascos y tormentas en diferentes puntos de la Península, localmente fuertes en algunas zonas del oeste.
El martes 29 un frente atlántico entraría por Galicia mientras podrían producirse chaparrones en el nordeste.
Entre el miércoles 30 de septiembre y el jueves 1 de octubre, ese frente podría avanzar por buena parte de España dejando precipitaciones.
Además, durante la semana se produciría un descenso progresivo de las temperaturas.
Una previsión que todavía puede cambiar
Este último punto es fundamental.
Estamos hablando de una situación meteorológica prevista con varios días de antelación.
La atmósfera es dinámica y los modelos se actualizan continuamente.
La borrasca podría terminar siendo más profunda o menos intensa.
También podría desplazarse algo más al norte, acercarse más a España o modificar la velocidad con la que sus frentes cruzan la Península.
Por eso todavía no es posible determinar con precisión dónde caerán las mayores cantidades de lluvia o dónde se registrarán las rachas de viento más intensas.
AEMET mantiene actualizados sus mapas de presión, frentes y previsiones meteorológicas, que serán especialmente importantes conforme se acerque el episodio.
Lo que sí parece cada vez más probable es el cambio de patrón meteorológico.
Después de semanas dominadas por el calor y la estabilidad, el Atlántico vuelve a ganar protagonismo.
Y la posible ciclogénesis explosiva que se desarrollará al oeste de Europa podría convertirse en una de las responsables de ese cambio.




