La Ruta del Cares, uno de los senderos más conocidos y espectaculares de España, vuelve a estar en el centro de la actualidad después de un accidente mortal ocurrido este sábado en los Picos de Europa.
Una senderista noruega de 71 años falleció tras sufrir una caída mientras recorría la ruta en el concejo asturiano de Cabrales.
El accidente ha provocado un fuerte aumento del interés por la Ruta del Cares en internet y vuelve a recordar una característica que en ocasiones queda eclipsada por las espectaculares fotografías del lugar: aunque gran parte de su recorrido no presenta una gran dificultad técnica, sigue siendo un camino de montaña con tramos expuestos, precipicios sin protección lateral y riesgo de desprendimientos.
¿Qué ha ocurrido exactamente y qué debería saber una persona antes de recorrer uno de los senderos más famosos de España?
Qué ha ocurrido en la Ruta del Cares
El accidente se produjo el sábado 19 de septiembre alrededor de las 13:02 horas.
Según la información facilitada por el Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA), la mujer, de nacionalidad noruega y 71 años, se encontraba aproximadamente a cuatro kilómetros del inicio de la ruta desde Poncebos, una vez superada la majada de Culiembro.
Las personas que alertaron al 112 explicaron que la senderista estaba colocándose una mochila de gran peso cuando perdió la estabilidad y cayó.
Es importante señalar que esta descripción corresponde al relato comunicado inicialmente por los alertantes a los servicios de emergencia.
Hasta el lugar se desplazaron el helicóptero y el Grupo de Rescate del SEPA, además del GREIM de la Guardia Civil.
Los equipos de emergencia confirmaron posteriormente el fallecimiento.
El suceso ha vuelto a poner el foco sobre las características particulares de una ruta que cada año atrae a miles de excursionistas españoles y extranjeros.
¿Dónde está la Ruta del Cares?
La Ruta del Cares atraviesa el corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa y conecta las vertientes de Asturias y León.
El tramo más popular discurre entre Poncebos, en Asturias, y Caín, en León.
Conocida también como la “Garganta Divina”, la senda avanza por el espectacular desfiladero excavado por el río Cares entre los macizos Central y Occidental de los Picos de Europa.
Gran parte del camino está literalmente tallado en la roca.
El paisaje es una de las razones de su enorme popularidad: paredes verticales, túneles excavados en la montaña, puentes y vistas hacia un desfiladero que en algunos puntos alcanza desniveles impresionantes.
Pero esa espectacularidad tiene otra cara.
Una ruta aparentemente sencilla que no debe subestimarse
Uno de los principales errores que puede cometer un visitante es confundir una ruta popular con una ruta completamente segura.
El propio Ministerio para la Transición Ecológica advierte de que la Ruta del Cares es un camino de montaña en el que existen piedras sueltas.
También recomienda a las personas sin suficiente entrenamiento realizar solamente una parte del recorrido y calcular correctamente las fuerzas necesarias para regresar.
La variante oficial más larga entre Posada de Valdeón y Poncebos alcanza aproximadamente 21 kilómetros.
Si se realiza el popular trayecto Poncebos-Caín y posteriormente se regresa caminando al punto de partida, la distancia total también puede superar fácilmente los 20 kilómetros.
Por eso la planificación es fundamental.
El principal peligro: los precipicios sin protección lateral
Hay una característica de la Ruta del Cares que cualquier visitante debería conocer antes de comenzar.
En diferentes puntos del recorrido entre Caín y Poncebos, el sendero discurre junto a precipicios sin protección lateral.
No existe una barandilla continua que separe al excursionista del desnivel.
Esto significa que una distracción, un tropiezo o una pérdida de equilibrio puede resultar especialmente peligrosa en determinados tramos.
La recomendación más sencilla es también una de las más importantes: cualquier acción que obligue a detenerse, manipular una mochila, consultar el teléfono, sacar fotografías o reorganizar el equipamiento debería realizarse en una zona suficientemente amplia y estable, preferentemente hacia el lado interior del sendero.
La montaña no necesita ser técnicamente difícil para exigir atención.
El riesgo de caída de piedras
Los precipicios no son el único elemento que debe tenerse en cuenta.
El Parque Nacional advierte expresamente sobre la posibilidad de desprendimientos de piedras.
La propia naturaleza geológica de los Picos de Europa hace que fragmentos de roca puedan desprenderse por diferentes procesos naturales.
También los animales que se desplazan por zonas superiores pueden provocar accidentalmente la caída de piedras hacia el sendero.
Este riesgo adquirió especial protagonismo recientemente.
El pasado 31 de julio de 2026, un desprendimiento alcanzó a dos senderistas en la Ruta del Cares y obligó al Parque Nacional a cerrar temporalmente el itinerario.
Después de inspeccionar la zona y localizar el punto desde el que se había desprendido el bloque, la ruta fue reabierta el 2 de agosto al no apreciarse elementos con riesgo inminente de una nueva caída.
La reapertura no significa que desaparezca completamente el riesgo natural propio de la montaña.
Por ese motivo, antes de desplazarse hasta la zona conviene consultar siempre los avisos oficiales actualizados del Parque Nacional.
¿Está abierta actualmente la Ruta del Cares?
A fecha de publicación de este artículo, la web oficial del Parque Nacional muestra la Ruta del Cares como reabierta después del cierre relacionado con el desprendimiento ocurrido a finales de julio.
No obstante, el estado de una ruta de montaña puede cambiar debido a desprendimientos, incendios, meteorología adversa, trabajos de mantenimiento u otras circunstancias.
Por ello, esta información no debería utilizarse como referencia permanente.
Quien tenga previsto realizar la ruta debe comprobar los avisos oficiales del Parque Nacional de los Picos de Europa antes de iniciar el viaje.
Qué llevar para hacer la Ruta del Cares
Las recomendaciones oficiales insisten especialmente en el calzado.
Las botas de montaña son la opción recomendada debido al terreno irregular y a la presencia de piedras sueltas.
También es necesario llevar suficiente agua.
En el recorrido no existe disponibilidad garantizada de agua potable, por lo que comenzar la caminata confiando en encontrar fuentes durante el camino puede convertirse en un problema.
Es igualmente recomendable llevar comida, protección solar y ropa adecuada para posibles cambios meteorológicos.
En montaña, las condiciones pueden cambiar con mucha más rapidez de lo que parece desde el punto de partida.
Cuidado con calcular solamente el camino de ida
Este es otro error relativamente fácil de cometer.
Llegar a Caín desde Poncebos no significa necesariamente haber terminado la excursión.
La Ruta del Cares es lineal.
Si el vehículo se encuentra en el punto desde el que comenzamos, tendremos que regresar caminando o haber organizado previamente algún sistema de transporte.
La distancia por carretera entre ambos extremos es además considerablemente mayor que la distancia caminando por el desfiladero.
Por eso conviene decidir antes de comenzar si se hará ida y vuelta, solamente una parte del recorrido o si se utilizará algún servicio de transporte para regresar.
¿Es una ruta para niños?
La popularidad de la Ruta del Cares puede hacer pensar que se trata de un paseo adecuado para cualquier edad.
No es exactamente así.
La web oficial de turismo de España desaconseja realizarla con niños menores de 12 años.
Además de la distancia, existen tramos expuestos y zonas sin protección lateral.
Con menores, la valoración debe ser especialmente prudente y tener en cuenta tanto su experiencia en montaña como su capacidad para mantener la atención durante varias horas.
Fotografías, móviles y distracciones
La Ruta del Cares es extraordinariamente fotogénica.
Y precisamente por eso aparece otro riesgo moderno: caminar mirando la pantalla.
Detenerse para hacer una fotografía no supone ningún problema si se elige correctamente el lugar.
El problema aparece cuando una persona continúa caminando mientras mira el teléfono, retrocede buscando un mejor encuadre o se aproxima innecesariamente al borde.
La fotografía puede esperar unos segundos.
En un sendero expuesto, mirar dónde se pisa debe tener siempre prioridad.
Popular no significa exenta de riesgo
La Ruta del Cares continúa siendo uno de los grandes paisajes naturales que pueden descubrirse en España.
Su fama está justificada.
Caminar entre enormes paredes de roca mientras el río Cares atraviesa el fondo del desfiladero ofrece una experiencia difícil de encontrar en otros lugares.
Pero precisamente su popularidad puede generar una falsa sensación de seguridad.
No hace falta ser alpinista para recorrerla, pero tampoco debería afrontarse como si fuera simplemente un paseo urbano.
Calzado adecuado, agua, planificación, atención permanente y respeto por la montaña son elementos básicos.
El accidente ocurrido este sábado deja una nueva tragedia en los Picos de Europa.
También sirve para recordar algo que cualquier senderista, experimentado o principiante, debería tener presente:
la belleza de la montaña y el riesgo pueden encontrarse exactamente en el mismo lugar.




