Naomi Watts conquista San Sebastián: Premio Donostia, David Lynch y el renacer de una estrella

Naomi Watts ha vuelto a situarse en el centro de la actualidad cinematográfica. La actriz británica ha recibido el Premio Donostia 2026 en la 74ª edición del Festival de San Sebastián, uno de los reconocimientos más prestigiosos del cine español y europeo.

Pero su paso por San Sebastián ha dejado mucho más que una fotografía sosteniendo un premio.

Watts ha hablado de los años de rechazo que sufrió antes de convertirse en estrella, ha recordado emocionada a David Lynch, ha reivindicado la presencia de las mujeres maduras en las pantallas y ha presentado The Housewife (La esposa perfecta), uno de sus trabajos más recientes.

Una combinación que ha vuelto a despertar el interés por una actriz cuya carrera demuestra que Hollywood no siempre descubre a sus grandes estrellas a la primera.

Naomi Watts recibe el Premio Donostia 2026

La noche del 19 de septiembre, Naomi Watts recibió en el Auditorio Kursaal el segundo Premio Donostia de la 74ª edición del Festival de San Sebastián.

El encargado de entregárselo fue el director español J.A. Bayona, con quien Watts trabajó en Lo imposible.

El reconocimiento celebra una trayectoria de varias décadas en la que la actriz ha conseguido moverse entre grandes producciones de Hollywood, cine independiente y televisión.

Watts ha trabajado con algunos de los cineastas más reconocidos de las últimas décadas: David Lynch, Alejandro González Iñárritu, Michael Haneke, David Cronenberg, Peter Jackson, Clint Eastwood y el propio Bayona, entre otros.

Además, ha sido nominada dos veces al Óscar como mejor actriz: por 21 gramos y por Lo imposible.

Pero durante su discurso quiso recordar especialmente al hombre que cambió definitivamente su carrera.

David Lynch, el hombre que vio algo que Hollywood no veía

Antes de Mulholland Drive, Naomi Watts estuvo durante años intentando encontrar su lugar en la industria cinematográfica.

Audiciones, pequeños trabajos y numerosos rechazos formaron parte de una etapa mucho menos glamurosa que la imagen que posteriormente conocería el público.

Entonces apareció David Lynch.

El director la eligió para protagonizar Mulholland Drive, estrenada en 2001.

La película no solamente transformó la carrera de Watts. Con el paso del tiempo se convirtió en una de las obras más reconocidas del cine contemporáneo y la interpretación de la actriz llamó definitivamente la atención internacional.

En San Sebastián, Watts volvió a recordar a Lynch como la persona que fue capaz de mirar más allá de sus inseguridades y ofrecerle la oportunidad que llevaba años buscando.

Durante la ceremonia dedicó el Premio Donostia al cineasta fallecido.

A partir de Mulholland Drive, todo cambió.

De años de rechazo a convertirse en estrella internacional

El éxito no llegó rápidamente para Naomi Watts.

Durante buena parte de los años noventa intentó abrirse camino en Hollywood sin conseguir el papel que transformara su carrera.

Ella misma ha explicado que llegó a escuchar comentarios poco alentadores sobre su futuro profesional.

Cuando finalmente apareció Mulholland Drive, Watts tenía más de 30 años.

Después llegarían películas como The Ring, 21 gramos, King Kong, Funny Games, Promesas del Este, Birdman y Lo imposible, además de numerosos trabajos en televisión.

Su trayectoria terminó desmontando la idea de que una actriz necesita convertirse en estrella cuando tiene poco más de veinte años para construir una gran carrera.

Y precisamente ese tema ha ocupado una parte importante de sus declaraciones en San Sebastián.

“Las mujeres de mi edad tenemos que vernos reflejadas”

Uno de los momentos más destacados del discurso de Watts llegó cuando habló sobre la edad de las mujeres en la industria cinematográfica.

La actriz recordó que cuando tenía 31 años y estrenó Mulholland Drive llegó a escuchar que su carrera prácticamente habría terminado cuando cumpliera los 40.

La realidad ha sido bastante diferente.

Décadas después continúa protagonizando películas y series, produciendo proyectos y recibiendo algunos de los reconocimientos más importantes de su carrera.

Watts defendió en San Sebastián que las mujeres de su generación necesitan poder verse representadas en las pantallas.

Para la actriz, el cambio que está experimentando la industria permite que existan cada vez más historias protagonizadas por mujeres que anteriormente habrían quedado fuera de los papeles principales simplemente por su edad.

Su mensaje conecta además con un debate que Hollywood lleva años intentando afrontar: qué ocurre con las carreras de las actrices cuando dejan de encajar en determinados estándares tradicionales de juventud.

La conexión especial de Naomi Watts con España

El Premio Donostia también tiene un componente especial dentro de la carrera de Watts.

Uno de sus trabajos más importantes está directamente relacionado con el cine español.

En 2012 protagonizó Lo imposible, dirigida por J.A. Bayona.

La película recreaba la historia de una familia atrapada por el devastador tsunami del océano Índico de 2004.

Su interpretación de María Bennett le proporcionó su segunda nominación al Óscar como mejor actriz.

Durante la ceremonia de San Sebastián, Bayona recordó uno de los momentos del rodaje que más le impresionaron.

Según explicó el director, durante una escena posterior al tsunami, Watts reaccionó espontáneamente ante dos mujeres tailandesas que no eran actrices profesionales. La emoción que surgió durante el rodaje no estaba prevista de aquella manera en el guion.

Para Bayona, aquella experiencia llegó incluso a modificar su forma de entender la dirección de actores.

Años después, fue precisamente él quien subió al escenario del Kursaal para entregarle el Premio Donostia.

Naomi Watts presenta “The Housewife”

La actriz no ha viajado a San Sebastián únicamente para recibir un homenaje.

También ha presentado The Housewife (La esposa perfecta), debut en el largometraje del director canadiense Ben Shirinian.

La película está ambientada en 1964 y se inspira en una historia real.

Su argumento sigue a un joven periodista que descubre que un supuesto antiguo criminal nazi vive oculto en Nueva York. Durante su investigación termina estableciendo una relación con la aparentemente encantadora esposa del sospechoso.

Watts interpreta a Hermine Braunsteiner, una antigua guardia de campos de concentración nazis que posteriormente vivió durante años en Estados Unidos.

La actriz ha reconocido que interpretar a un personaje con semejante pasado resultó especialmente difícil.

El reparto incluye también a Tye Sheridan, Luke Evans, Michael Imperioli y Lena Olin.

Una película que obliga a mirar hacia el pasado

Durante la presentación de The Housewife, Watts explicó que uno de los aspectos que más le interesaron del proyecto fue precisamente su capacidad para generar preguntas.

La historia muestra cómo alguien responsable de atrocidades puede posteriormente integrarse aparentemente en una sociedad normal.

La actriz señaló en San Sebastián la importancia de no olvidar determinados episodios históricos y de utilizar el cine también como herramienta para generar conversaciones.

No se trata, según su planteamiento, de proporcionar al espectador todas las respuestas, sino de obligarlo a preguntarse cómo determinadas situaciones pudieron ocurrir y cómo evitar que vuelvan a repetirse.

Una carrera que todavía no parece terminada

Recibir un premio dedicado a toda una trayectoria puede parecer una especie de punto final.

Naomi Watts lo interpreta de otra manera.

Durante su discurso bromeó sobre lo extraño que resulta recibir un reconocimiento de este tipo cuando todavía siente que está en medio de su carrera.

Y quizá esa sea precisamente una de las razones por las que su historia vuelve a resultar interesante.

Watts no fue la típica estrella descubierta inmediatamente por Hollywood.

Pasó años recibiendo negativas antes de que David Lynch apostara por ella.

Le dijeron que después de los 40 las oportunidades desaparecerían.

Ahora, varias décadas después de aquellos primeros castings, recibe uno de los grandes reconocimientos del Festival de San Sebastián mientras continúa estrenando nuevos proyectos.

Su Premio Donostia no solamente reconoce lo que ya ha hecho.

También simboliza una transformación mucho más amplia dentro del cine: la posibilidad de que una actriz continúe encontrando grandes personajes independientemente de la edad que marque su documento de identidad.

Y Naomi Watts parece tener bastante claro que todavía quedan historias por contar.

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